viernes, 5 de junio de 2009

Las dos caras del Perú real

[Yoni]

Mientras la Selva arde, la Sierra sigue muriendo de frío.
Egoísmo, indiferencia. imprevisión, intransigencia, incapacidad, soberbia, ignorancia, prejuicio, mala voluntad... El Perú llora sangre; los más pobres pagan el pato.

Nos habíamos acostado anoche con la noticia de que ya llegaban a más de 150 los niños menores de 5 años muertos en el sur del país por las bajas temperaturas; la mañana de hoy nos levantamos con la noticia de que la policía había pasado al ataque contra los manifestantes que bloqueaban la carretera a Bagua por el Paro Amazónico que ya lleva 55 días: como treinta víctimas hasta ahora, quién sabe si más. Ha sido una semana terrible para los peruanos más humildes: unos sufriendo por el friaje de todos los años que a estas alturas ya debería de estar previsto y que no debería matar a nadie, otros atrapados en medio de un diálogo de sordos que los ha incomunicado del resto del país por la desatención de parte del gobierno de las demandas de los indígenas de la Selva. Pasadas de pelota entre el Gobierno Central y el Gobierno Regional de Puno, entre el Gobierno Central y los dirigentes amazónicos; peleas entre bloggers por una inocente campaña de solidaridad; la acostumbrada miopía de nuestra clase política; el aprovechamiento que los radicales harán de esta terrible situación para subir sus réditos y aumentar el odio...
Podrían señalarse tantos culpables: el Gobierno (el Central y el de Puno) por no preveer efectivamente los efectos del frío; el Gobierno por dejar pasar los días y las semanas; los congresistas por perder el tiempo en discusiones tontas o en tapar sus cochinadas; la Oposición por no dar opciones constructivas; varios periodistas y sus patrones por quedarse callados cuando debían informar; los capitalistas extranjeros que presionan y hacen lobbies; los Dirigentes que echan leña al fuego; los ciudadanos que elegimos mal... mientras, la gente muere, mas para los que viven más afuera del Perú que adentro, que viven mirando Miami o Europa o cualquier otro lugar del mundo, algunos de cuyos hijos enfermaron por ir a Punta Canas, es como si fueran muertos de otro continente. Son pocos, pero son... los que podrían hacer algo. El Perú somos todos, estamos unidos a él por nuestros muertos enterrados y por nuestros hijos nacidos. No tenemos el mismo color de piel, no tenemos la misma educación, no ganamos lo mismo, pero somos hermanos. Y nuestras responsabilidades son compartidas.
Es el turno de las soluciones políticas, no de acusar de "terroristas" o de "genocidas" a los otros. Es deber de los políticos trabajar por lo que nos enseñaron que era lo correcto: "el bien común", "la democracia", "la justicia", "el respeto a la ley", "el respeto a los derechos". Es deber de los ciudadanos decentes el participar en política, pues si no la dejan a los delincuentes.
Dios no es peruano, los que ahora sufren sí.
La Yapa:

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