domingo, 4 de abril de 2010

Summer Wars (2009): ¡Qué bonita familia!

[A-Review]

Bienvenido al mundo de Oz…

Verano. En cualquier parte de nuestro mundo occidental los meses de calor invitan a la gente a vestir ligero, ir a la playa (o donde sea que haya agua), y comer frutas de estación como sandías o melones. Y ni hablar de los “romances de verano”. Semanas de vacaciones para los estudiantes, es lógico si se vive separados aprovechar algunos días para reunirse con la familia: padres, abuelos y tíos. En Japón, por ejemplo, siendo una sociedad muy tradicional, los festivales del Obon (donde se celebra a los espíritus de los ancestros) son unas de esas fechas especiales señaladas para estas reuniones familiares.

Kenji Koiso es un tímido estudiante que cursa el segundo año de preparatoria y cuyas perspectivas del verano que comienza no son muy grandes después de haber perdido (por poco) la oportunidad de representar a Japón en unas Olimpiadas de Matemáticas. Mientras con su amigo Sakuma están en el local del Club de Computación corriendo unos programas de mantenimiento en OZ, un gigantesco mundo virtual que engloba diversos servicios y aplicaciones y donde prácticamente todo el mundo posee una cuenta, irrumpe su senpai del tercer año, la guapa Natsuki Shinohara, para ofrecerle a uno de ellos un trabajo simple: acompañarla por unos días a la casa de su familia en Ueda, donde se celebrará el cumpleaños 90 de su abuela. Kenji sale elegido y al llegar a la enorme casa del clan Jinnouchi, se encuentra con que la abuela de Natsuki, Sakae Jinnouchi, es una fuerte y decidida mujer que lidera y mantiene unida a una enorme y dispar familia que le guarda un profundo respeto, además de tener grandes conexiones en altas esferas. También recibe la sorpresa de que Natsuki lo ha traído para hacerlo pasar por su novio (de familia distinguida, universitario y con estudios en el extranjero por añadidura) porque así se lo prometió a su querida abuela. Confundido, Kenji no puede dormir esa noche y recibe un extraño email a su celular que contiene una larga secuencia de números con el título “Resuélveme”. Pensando que es algún tipo de acertijo se pone a trabajar en ello y cuando acaba lo envía de vuelta a la cuenta que se lo mandó. Sólo así logra conciliar el sueño.

A la mañana siguiente, los niños de la familia lo despiertan con la noticia de que su cara ha aparecido en la televisión como el principal sospechoso de haber hackeado el sistema de seguridad de OZ y sumido en un gran caos a este mundo virtual. Asustado, trata de entrar a su cuenta y halla que se la han robado al igual que muchas otras. Su amigo Sakuma le confirma que en efecto la noche anterior alguien descifró el filtro de seguridad de OZ, y Kenji recuerda el correo que le llegó y cae en cuenta que el hacker lo utilizó para hacerlo. Mientras tanto, el hacker continúa su ataque y pronto varios sistemas del mundo real empiezan a fallar: semáforos, suministros de agua, avisos de emergencia, GPS… provocando una gran confusión. La cosa se complica porque más y más cuentas de personas son robadas, incluyendo gente del gobierno que tiene acceso a sistemas vitales como ser misiles. La amenaza es inminente, y Kenji y los hombres de la familia Jinnouchi primero y luego todo el clan se unirán para combatirla, antes de que termine la cuenta atrás para el gran desastre.

Dirigida por Mamoru Hosoda, considerado por algunos (quizás un poco apresuradamente) como el nuevo Miyazaki, Summer Wars es una película agradable y divertida que mezcla comedia y ciencia ficción engarzándola dentro de una historia familiar. Increíble cómo tal combinación llega a funcionar. Hosoda se constituye así como un interesante director que sabe captar la atención del espectador con historias ligeras. Tampoco es que sea un improvisado, pues si no lo saben, la anterior película de Hosoda fue Toki wo Kakeru Shoujo (2006), y antes de ella, la sexta de One Piece; y mucho antes aún en Digimon, donde luego de ser el encargado de los storyboards pasó a dirigir el episodio 21, y viendo lo bien que lo hizo se le puso a cargo de varias de las películas… las cuales, compiladas en un solo metraje nos llegaron a este lado del charco simplemente como Digimon: The Movie (2000). Justamente, muchos ven en Summer Wars y sobretodo en las escenas que tienen lugar en OZ como una referencia a la segunda, donde el digimon Diaboromon invade la internet.

En cuanto a la animación… de primer orden; tanto en los escenarios “reales” como en los virtuales de OZ el brillo y el color están presentes, llenos de luminosidad estival y dinamismo. En los distintos personajes encontramos personalidades variadas pero plausibles, sobretodo en la gran familia Jinnouchi cuya alegría y cariño que se tienen hacen querer que te adopten. La música cuadra y el ritmo no te deja respiro pero tampoco te apabulla.

Definitivamente, Summer Wars es recomendable. No por nada ha sido premiada en Sitges, Locarno, Manichi, por la Academia Japonesa y recientemente en el Tokyo International Anime Award donde arrasó en la mayoría de las categorías. Dulce, fresca, una película para toda la familia que pone en tapete el contraste entre la tradicional vida familiar y las nuevas formas de interacción en la Red, y nos hace preguntarnos si nuestros passwords y sistemas de encriptación digitales son seguros, si nuestra preciada información personal está a buen recaudo, como diciéndonos que debemos de voltear y ver a los que están a nuestro alrededor, que siempre podremos contar con nuestra familia.

Acá el trailer, seguido por un video inspirado en el mundo de Oz obra de una banda coreana y al final una sorpresa.


Videos subidos por varios. También los puedes ver aquí.


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