sábado, 11 de septiembre de 2010

Los Hombres que no amaban a las Mujeres: Con ustedes, Lisbeth Salander (ah, sí, y Mikael Blomkvist)

[B-Review]

De empresarios mafiosos, asesinos sádicos, un periodista guerrero y una hacker que no aguanta pulgas.

Henrik Vanger (el patriarca retirado del otrora gran grupo empresarial Vanger) recibe cada año en su cumpleaños una flor seca y cuidadosamente enmarcada. En la pared de su estudio guarda todas las que ha recibido desde hace más de cuarenta años. Las primeras ocho (hasta 1965) fueron regalo de su sobrina Harriet Vanger, las otras treinta y seis… nadie sabe. Es un misterio que se junta al de la desaparición de Harriet y que lo ha obsesionado por más de tres décadas. Ahora, con la idea de su pronta muerte, quiere hacer un último intento para encontrar la verdad y así se pone en contacto con Mikael Blomkvist, un periodista de investigación dedicado a destapar los malos manejos de los grandes empresarios de Suecia. Para ello aprovecha que Blomkvist, editor en jefe de la combativa revista Millenium, está pasando por un mal momento luego de ser condenado a tres meses de cárcel y una cuantiosa indemnización por difamación que le interpuso el empresario Hans-Erik Wennesrstöm a quien en un reportaje Blomkvist sindicaba como traficante de armas. Henrik Vanger le ofrece a Mikael Bolmkvist un jugoso contrato de un año para que con el pretexto de supuestamente redactar una biografía de la familia Vanger, revise toda la investigación hecha sobre la desaparición de Harriet y así tratar (sólo tratar) de encontrar quien de sus familiares la podría haber asesinado. Mikael Bolmkvist, así, se sumerge en la historia de la familia tras el agonizante imperio Vanger que casi no es más que una trama de intrigas y odios mutuos: “Todas las familias tenían trapos sucios que lavar, pero la familia Vanger necesitaba una lavandería entera para ella sola”. Sin embargo su verdadero cometido, descubrir qué le pasó a Harriet, no tiene al principio sino avances modestos, recibiendo desde la mitad de la historia la ayuda de Lisbeth Salander, una investigadora privada que trabaja para una empresa de seguridad. Bajita, delgada, con varios tatuajes y piercings en el cuerpo, y un look entre punk, gótico y emo, Lisbeth Salander es una de las mejores hackers de su país, especialista en descubrir los secretos de cualquiera. Poseedora de una inteligencia superior, sin embargo su niñez y adolescencia tempestuosa la han inhabilitado para llevar una vida normal. Es callada, arisca, con tendencias bisexuales, muy violenta con la gente que la molesta y sobretodo con un odio visceral a los hombres que maltratan mujeres y para los cuales reserva su particular justicia. Con ella al lado, Mikael Blomkvist descubrirá que el cachuelo que se le ha encargado es un juego peligroso que sacará a flote una horrible verdad.

La primera de las novelas de la famosa Trilogía Millenium, obra del escritor y periodista sueco Stieg Larsson, cuadra dentro del género policial, aunque no le falta tema social, mostrándonos una imagen de Suecia que dista mucho de la imagen idealizada que tenemos los latinos de la economía del bienestar y el supuesto avance social y humano de las naciones escandinavas. Sólo las estadísticas de abuso contra mujeres en ese país que Larsson inserta al principio de cada una de las cuatro partes en que se divide la novela da qué pensar. Larsson así nos entrega una historia potente, donde el misterio de la desaparición de una muchacha hace más de treinta años es el pretexto para tratar varios temas, como ser la ética periodística, la discriminación de una aparentemente tolerante sociedad avanzada hacia los que no cuadran con sus normas, el abuso de poder de cualquier tipo, el ocultamiento de la verdad, la forma cómo la economía sueca da sus tumbos. En la Suecia de Larsson las cosas no van tan bien, dándonos una sensación de soterrada decadencia representada acaso en el clan Vanger y las intrigas de varios de sus integrantes de dudosa moral. Juegos de apariencias.

Con más de cuatrocientas páginas, Los Hombres que no amaban a las Mujeres (el título original es Män son Hatar Kvinnor, literalmente Los Hombres que odian a las Mujeres) se lee rápidamente. Es de esas historias que te atrapan y Lisbeth Salander un personaje intrigante que con Mikael Blomkvist forma una de las mejores duplas de la literatura policial de los últimos tiempos. Vargas Llosa, nuestro escritor peruano más conocido, ha escrito que Larsson no escribe especialmente bien (vamos que era su debut como escritor luego de años de trabajo periodístico), pero que sin embargo “no importa nada, porque el vigor persuasivo de su argumento es tan poderoso y sus personajes tan nítidos, inesperados y hechiceros que el lector pasa por alto las deficiencias técnicas, engolosinado, dichoso, asustado y excitado con los percances, las intrigas, las audacias, las maldades y grandezas que a cada paso dan cuenta de una vida intensa, chisporroteante de aventuras y sorpresas, en la que, pese a la presencia sobrecogedora y ubicua del mal, el bien terminará siempre por triunfar”. Desgraciadamente, tan auspicioso inicio en la literatura de ficción no tendrá continuación. Stieg Larsson falleció el 9 de noviembre de 2004 de un infarto. Tenía 50 años y acababa de entregar la tercera parte de las aventuras de Salander y Blomkvist a su editor. Los Hombres que no amaban a las Mujeres, la primera parte, no fue publicada sino al año siguiente convirtiéndose en un best-seller en Europa, y recientemente, el 2009, ha sido llevada al cine con la dirección de Niels Arden Oplev, con un gran éxito de taquilla. Ello motivó que los otras dos partes de la saga, La Chica que soñaba con una Cerilla y un Bidón de Gasolina y La Reina en el Palacio de las Corrientes de Aire (también best-sellers y confirmaciones de la fama de la historia) también fueran adaptadas al cine, esta vez por Daniel Alfredson (hermano de Tomas, director de la adaptación de Déjame Entrar, aquella extraordinaria historia de una niñ@ vampiro). Sólo búsquenlas y léanlas, que es difícil que se arrepientan.


Stieg Larsson (1954-2004)

2 comentarios:

Jorge Thomas dijo...

Estoy en el primer tercio del primer libro y estoy completamente atrapado con la historia. Curiosamente salia de leer al sueco de "Dejame entrar" y ahora leo a otro sueco y como dices ambos dibujan una imagen que no es de folleto acerca de un país que siempre se nos antoja pulcro, limpio, ordenado y extremadamente aburrido. Lisbeth Salander es el tipo de chica que me gustaria tener de amiga y la única emo-punk-darky-gotic que me cae muy bien.

César Flores Huallpa dijo...

"Déjeme Entrar" es otro libro que apenas lo encuentre acá en Tacna me lo apropio. Me gustó la película pero con lo que has escrito el otro día creo que la novela me gustará más.

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