jueves, 7 de octubre de 2010

La Señorita de Tacna, un libro que debería leer (verlo representado sería mejor)

[B-Review]

Mario Vargas Llosa, Premio Nobel de Literatura 2010.

Confieso que sólo conozco algunos de los libros de MVLL. Más por desidia que por otra cosa, y porque el recuerdo de su fiasco electoral de 1990 me alejó de él, justo antes de que empezara a leer de manera constante. Sin embargo, confieso que lo leído siempre estuvo a la altura de su fama de artista comprometido con su obra, sus ideas y las técnicas del buen escribir. Eso nadie (creo) puede negarlo. Y ahora es nuestro primer Nobel nacional.

Vaya. Así que de la larga lista de las obras que un poco obligado a reivindicarme por no leerlas habré de leer para cuando un extranjero me venga a preguntar por el “Nobel peruano” (triste pretexto), creo que escojeré (escojo) para empezar a conocer al Vargas Llosa que me he estado perdiendo, su obra teatral La Señorita de Tacna, primero por que soy tacneño, y segundo porque si no se han dado cuenta junto con La Guerra del Fin del Mundo representa la transición del Vargas Llosa de sus primeras obras, aún bastante semi-autobiográficas, al Vargas Llosa más maduro y comprometido con el ideal democrático y liberal de las últimas tres décadas.

Estrenada en 1981 en Buenos Aires, Argentina, esta obra fue la primera incursión de MVLL en el teatro desde La Huida del Inca, que realizara en 1952, cuando aún estaba en el colegio, y representó un hito (eso leo) en la carrera de la reconocida actriz argentina Norma Aleandro que interpretara en ese estreno a Elvira/Mamaé, una mujer tacneña que fruto de un amor frustrado en la ocupada ciudad del Caplina, jura no casarse nunca y queda como una solterona viviendo con su prima Carmen y su marido en Lima. Pasan los años y el nieto de sus primos, Belisario, quiere ser escritor y a base de escuchar los relatos de su tía abuela sobre cierta "señorita de Tacna", una doncella “hermosa, atrevida y orgullosa” y enamorada de un oficial chileno, busca cómo hilvanarlos en una ficción. Esta “señorita de Tacna” no es otra que la Mamaé, por lo que la acción es paralela, y la actriz principal en la representación debe pasar de hacer de anciana centenaria a joven enamorada constantemente.

Bien, espero que no hayan subido los precios de sus libros o que no se hayan acabado. Alguien que le pase la pelota a las instituciones locales de Tacna para que vean si no la pueden poner en escena en nuestro Teatro Municipal si fuera posible… Mira, hasta en el Teatro Orfeón me conformo.

Una reseña más detallada en Panfleto Negro (gracias, twitter).

Actualización al 08/10/2010: Mario Vargas Llosa y el romance tacneño que lo trajo al mundo. Ya estoy acabando La Señorita de Tacna.

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