miércoles, 17 de noviembre de 2010

La Chica que Soñaba con una Cerilla y un Bidón de Gasolina: El retorno de la Avispa

[B-Review]

¿Lisbeth Salander debe morir? Sí, claro, como si se dejara.

Lisbeth Salander, nuestra hacker favorita, luego de asegurarse de no tener que volver a trabajar por el resto de su vida, se va de viaje por el mundo hasta acabar en la isla de Granada, donde de nuevo un hombre abusivo conocerá su justicia en el marco de fuerzas de la naturaleza desatadas. Luego de ello, decide que ya bastan de vacaciones. En este punto ya ha desechado casi todos sus piercings y su tatuaje más visible, y ha pasado por el quirófano para que le hagan un arreglito a su cuerpo; Lisbeth siente que de alguna forma u otra ha madurado y vuelve a Suecia a iniciar una nueva vida. Visita a sus pocos conocidos, con excepción de Mikael Blomkvist por motivos que sólo ella sabe. Pero los viejos hábitos no se pierden, y en una de sus cotidianas incursiones informáticas averigua que Millenium, la revista que ella ayudó a salvar con su intervención en el caso Wennesrstöm, tiene entre manos una nueva bomba periodística con edición de libro y denuncias penales incluidas. El autor esta vez no es Blomkvist, sino un nuevo colaborador, Dag Svensson, quien apoyado por su pareja, Mia Johansson, ha realizado una profunda investigación acerca del tráfico de mujeres (fundamentalmente de Europa del Este, muchas de ellas menores de edad) para comercio sexual en Suecia, identificando gran cantidad de nombres, tanto de clientes como de proveedores, y en donde estarían implicados incluso funcionarios públicos. Pero el trabajo de periodista de investigación es peligroso y se producirán dos violentos crímenes en los cuales el nombre de Lisbeth Salander se ve implicado como sospechosa. Ahora la Avispa, oculta en un departamento recién adquirido, sólo cuenta con sus habilidades de investigadora para encontrar al hijo de mala leche que es el responsable de todo y arreglar cuentas con él de una vez por todas, mientras Blomkvist (quien no duda de la inocencia de Lizzy) llevará adelante su propia investigación y así encontrar no sólo al verdadero asesino sino también a la mujer a quien le debe la vida aunque ya pase de él, antes que lo haga la policía. Como el título original indica (Flickan som lekte med elden, literalmente La Niña que Jugó con Fuego), Lisbeth Salander se ha metido en un lío gordo de donde si sale viva será por pura suerte o terquedad. Súper Blomkvist, el último boy scout, ya debería acostumbrarse.

La segunda parte de la Trilogía Millenium de Stieg Larsson (¿cómo se le ocurre morirse, maestro?) nos lleva dentro de una historia complicada y llena de misterios donde sabremos más acerca del traumático pasado de Lisbeth Salander (“cuando ocurrió todo lo malo”, como dice ella) y las razones por las cuales ciertas dependencias del Estado parecían tener tantas ganas de mantenerla encerrada. De otro lado, los nuevos personajes introducidos, entre los que se cuentan un sombrío antagonista y sus temibles secuaces, la brigada especial de la policía encargada de la investigación, y la pareja Dag Svensson y Mia Johansson… hacen de esta novela más rica en detalles, mezclando los géneros policial, de espías y con clara intención social: la hipocresía de una sociedad que se precia de ser liberal pero donde muchas mujeres siguen siendo las víctimas. Pero allí están como contraste las damas de hierro y fuego de Stieg Larsson, empezando por la mismísima Lisbeth Salander: mujeres con carácter a las que les guarda un lugar especial en su narrativa. Quizás por ello las feministas tendrán tan en estima al fallecido periodista y escritor sueco.

A diferencia de la primera novela, Los Hombres que no Amaban a las Mujeres, esta novela (que incluso es un ladrillo un poco más grueso) no es una historia auto conclusiva. El final queda un tanto abierto para su desenlace en La Reina en el Palacio de las Corrientes de Aire. Por ello podemos deducir que Larsson pensaba en Los Hombres que no Amaban a las Mujeres como la presentación de sus personajes, mientras que La Chica que Soñaba con una Cerilla y un Bidón de Gasolina sería el inicio en regla de la saga que planeaba, saga que desgraciadamente quedó en trilogía al fallecer en el 2004. Por ellos tantos nuevos personajes y la trama más compleja.

En resumen, una digna segunda parte que te deja con la ansiedad de seguir leyendo más.

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