sábado, 12 de febrero de 2011

Los Gatos y el Imperio Británico

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Old England Kitty!

Los gatos son importantes compañeros nuestros y aunque se esfuercen en no hacer nada por nosotros, lo hacen. Sólo recordar que el azote de la Peste Negra en Europa fue si no causado sí favorecido por la falta de gatos que mantuvieran a raya a las ratas portadoras de la enfermedad. La superstición que hacía de los gatos poco menos que socios de Satanás y por ende objeto de exterminio, así se cobró la vida de una cuarta parte de los europeos.

Pero ahora voy a hablar de una docta observación que algunos reputados científicos decimonónicos hicieran y que relacionaban a los gatos con la prosperidad de la Inglaterra victoriana. El que lo inició fue Charles Darwin, quien en su El Origen de las Especies observó que donde hay más gatos hay menos ratones y, por ende, más abejorros y más tréboles. Ello porque al cazar los gatos a los ratones reducen su número y así los abejorros (cuyos nidos son destruidos por los ratones) abundan y polinizan los tréboles. Y los tréboles son alimento del ganado vacuno, por lo que después de todo esto se llega a la conclusión de que los gatos promueven la ganadería. El naturalista alemán Ernst Haeckel le llevó el apunte y corroboró su razonamiento.

Luego tenemos a otro biólogo defensor de Darwin y su teoría de la evolución, el inglés Thomas Henry Huxley, quien llevando un poco más lejos este razonamiento concluía así: Recordaba que la cecina de buey era el alimento básico de los soldados del Imperio Británico, los cuales por las guerras y las enfermedades tenían una gran mortandad, dejando en las ciudades británicas gran cantidad de mujeres solteras y viudas jóvenes que, “dado el carácter abnegado de la mujer británica”, no se volvían a casar, volcando sus sentimientos al cuidado de los gatos. Así, pues, todo el asunto de los gatos, abejorros y ratones diezmados, venía a explicar el porqué el Imperio Británico se mantuviera y prosperara merced a un poderoso ejército alimentado a base de cecina de buey. Y además cómo los gatos así aseguraban la subsistencia de su especie, pues su inconsciente trabajo de controlar las plagas de ratones promovía que no faltaran mujeres solteras y viudas jóvenes que se dediquen a cuidarlos.

¿Alucinante? Ejemplo de la complejidad de un sistema ecológico. Esto fue adaptado de un artículo llamado Los Científicos se Divierten, escrito por Joan Domènec Ros Aragonés en la edición de septiembre de 1997 (pp. 768-775) de la revista Mundo Científico. Parece interesante. Si alguien tiene el artículo original por favor compártalo con todos.

3 comentarios:

Jorge Thomas dijo...

Wau, te anotaste un puntazo con este post. Realmente alucinante. Yo estoy escribiendo algo de como la ausencia de gatos fue un factor que impulso la plaga de peste negra y como su regreso ayudó mucho a mitigarla. Ya refenciaré a este interesante post tuyo cuando lo cuelgue!

Mush dijo...

Tu post esta recontra bueno, una informacion de primera xD, saludos.

Un Oso Rojo dijo...

Gracias por las florcillas. ¡Amantes de los gatos unidos jamás serán vencidos!

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