lunes, 12 de mayo de 2014

De “Vacaciones”

[Yoni]

Ya quisiera estar como el de la foto... pero aún no. Las comillas son por algo: si las llamo vacaciones es por que no estoy trabajando ahora, pero no por que se me pague por ello. En Diciembre pasado avisé que no iba a renovar mi contrato que vencía el 31/12/2013, pero que en vista de que no había un reemplazo y además la contabilidad del año estaba aún incompleta para que el Contador realizara el balance del 2013, me iba a quedar tres meses mas no en planilla sino sólo con recibo de honorarios. Al final les di de yapa dos semanas, hasta la antesemana pasada, mientras les indicaba a mis reemplazos (dos señoritas) los pendientes. En realidad aún estoy disponible para consultas.

Las causas que me motivaron a dejar un trabajo fijo en el que recibía un pago aceptable son varias, la mayoría de las cuales creo que no sería adecuado ventilar en un sitio como este, pero sí hay algunas que se pueden: la principal de ellas es que estaba cansado.

Sí, cansado; es que aparte de feriados y fines de semana y alguna protesta contra MINSUR no he tenido una pausa desde que entrara a mi anterior trabajo a finales del 2010. Bueno, creo que una semana sí descansé… cuando me operaron. Eso y unos cambios que operaron allí me dieron la oportunidad de salir a principios del año pasado para tomarme un respiro, aunque igual que en éste último no me fui sin dejar todo preparado para hacer el balance. Así soy yo; trato de dejar los menos muertos posibles a mis pobres sucesores. Sin embargo, saliendo de ese trabajo viene un amigo y me recluta para una empresa que estaba llevando, y como estaba disponible y le urgía alguien con experiencia y el sueldo no estaba mal… acepté, posponiendo mi descanso.

Y así me quedé un año más sin vacaciones.

Voy a tomarlo con calma, no estoy buscando trabajo ni lo haré en un tiempo, espero. Ese es el segundo motivo de estas “vacaciones”: quiero (como tantos) “emprender” negocio propio. Es que ser un trabajador dependiente toooooda la vida no es algo que me emocione mucho: la Contabilidad no es nada amena, además que mi salud resiente el régimen sedentario a que me lleva trabajar en el rubro. Por ello he estado ahorrando los últimos años reuniendo un modesto capital, claro que nada que se compare a lo que alguna vez mis padres reunieron cuando tenían su puesto en los mercadillos allá por los 70s y 80s, y que les permitió importar autos en los 90s, antes de nuestra bancarrota. Por algo se comienza, ¿no? Hay unas cuantas cosas que estaré haciendo en estas semanas, espero que la suerte esté de mi lado.

Así que por eso es que estoy ahora escribiendo estas líneas. Y eso me lleva al tercer motivo de estas “vacaciones”: dejando de lado el asunto monetario hay cosas que tengo pendientes por hacer. Una de ellas es mi título. OK, más arriba escribí que la Contabilidad no es nada amena. Debí aclarar que me refería al trabajo que he estado realizando, un monótono ingresar de información, bajo las órdenes de un Contador que indica las directrices, a menudo haciendo el trabajo de dos. Quiero el título para que si veo conveniente volver a buscar trabajo no sólo tenga mi experiencia, sino la posibilidad de hacerme responsable por lo que hago, y así tener la facultad de planear las estrategias, las políticas… ser de veras el Contador y no una sofisticada versión de Tenedor de Libros. Y si no veo conveniente trabajar de nuevo en Contabilidad, al menos le daré la alegría a mis padres de poder lucir (una copia de) mi Cartón en la sala.

Pero no sólo es la independencia financiera y el Título lo que quiere lograr de aquí en adelante. Hay varias otras cosas, pero este post ya está muy largo y ya va siendo hora de dormir. Ya nos leeremos luego. Hasta entonces.

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