martes, 9 de septiembre de 2014

"El artista es creador de belleza", prefacio de El Retrato de Dorian Gray, por Oscar Wilde

[Op. Cit.]

Oscar Wilde

Oscar Wilde, es junto con James Joyce, uno de los genios de la literatura universal que nos vinieron de Irlanda. Conflictivo, extravagante, controversial, sibarita… degenerado… Wilde daba mucho de qué hablar. Esteticista confeso, el siguiente fragmento es casi un manifiesto, potente y cínico, que nos sorprende al inicio de la que fuera su única novela, la sórdida El Retrato de Dorian Gray.

Prefacio

El artista es creador de belleza.

Revelar el arte y ocultar al artista es la meta del arte.

El crítico es quien puede traducir de manera distinta o con nuevos materiales su impresión de la belleza. La forma más elevada de la crítica, y también la más rastrera, es una modalidad de autobiografía.

Quienes descubren significados ruines en cosas hermosas están corrompidos sin ser elegantes, lo que es un defecto. Quienes encuentran significados bellos en cosas hermosas son espíritus cultivados. Para ellos hay esperanza.

Son los elegidos, y en su caso las cosas hermosas sólo significan belleza.

No existen libros morales o inmorales.

Los libros están bien o mal escritos. Eso es todo.

La aversión del siglo por el realismo es la rabia de Calibán al verse la cara en el espejo.

La aversión del siglo por el romanticismo es la rabia de Calibán al no verse la cara en un espejo.

La vida moral del hombre forma parte de los temas del artista, pero la moralidad del arte consiste en hacer un uso perfecto de un medio imperfecto. Ningún artista desea probar nada. Incluso las cosas que son verdad se pueden probar.

El artista no tiene preferencias morales. Una preferencia moral en un artista es un imperdonable amaneramiento de estilo.

Ningún artista es morboso. El artista está capacitado para expresarlo todo.

Pensamiento y lenguaje son, para el artista, los instrumentos de su arte.

El vicio y la virtud son los materiales del artista. Desde el punto de vista de la forma, el modelo de todas las artes es el arte del músico. Desde el punto de vista del sentimiento, el modelo es el talento del actor.

Todo arte es a la vez superficie y símbolo.

Quienes profundizan, sin contentarse con la superficie, se exponen a las consecuencias.

Quienes penetran en el símbolo se exponen a las consecuencias.

Lo que en realidad refleja el arte es al espectador y no la vida.

La diversidad de opiniones sobre una obra de arte muestra que esa obra es nueva, compleja y que está viva. Cuando los críticos disienten, el artista está de acuerdo consigo mismo.

A un hombre le podemos perdonar que haga algo útil siempre que no lo admire. La única excusa para hacer una cosa inútil es admirarla infinitamente.

Todo arte es completamente inútil.

OSCAR WILDE

Me quedo con las últimas frases: “A un hombre le podemos perdonar que haga algo útil siempre que no lo admire. La única excusa para hacer una cosa inútil es admirarla infinitamente… Todo arte es completamente inútil”.

Amén, hermanos.


Otrosí: Para hacer hora en esta lluviosa tarde de septiembre entré a ver una película. Era En el Tornado (Into The Storm), con la participación (sorpresiva para mí) de Sarah Wayne Callies, la “odiada” Lori de The Walking Dead. Ya mañana con más tiempo escribo de ella, por ahora puedo adelantar que no es mala, aunque no podía evitar recordar Twister a cada rato. También he visto a través de Netflix, Dios no Está Muerto (God’s not Dead), una película cristiana cuyo análisis de su trama y trasfondo creo que puede ser interesante. Una curiosidad: en ella participa Kevin Sorbo, el que hiciera de Hércules en una serie de los 90s que me gustaba mucho: Hércules: Los Viajes Legendarios. Ya saben, esa donde compartía universo con Xena. Bueno, en God’s not Dead en vez de ser el hijo de un dios hace de filósofo ateo malvado. Sí, puede salir algo bueno de esto.

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