lunes, 8 de agosto de 2022

Yo tengo un sueño...

 [Yoni]

Está bien, no tanto así. Todo comenzó hace un tiempo cuando me tropecé con el libro de Samuel Huntington, El Choque de Civilizaciones, donde este autor afirmaba que los conflictos post Guerra Fría ya no serían ideológicos sino civilizatorios, en la medida que la gente se fuera definiendo más y más por su cultura, y con unas relaciones internacionales menos "occidentalizadas", multipolarismo en lo que cabe, definiendo como las civilizaciones actoras de este nuevo orden mundial a la china, la japonesa, la hindú, la occidental, la islámica, la latinoamericana y la africana, tanto más influyentes como se cohesionaran alrededor de un Estado central, el cual las cuatro primeras ya tienen (dos el Occidente) mientras que las tres últimas echan en falta.

Aunque el libro no se detiene tanto en Latinoamérica, pensé que esta dificultad para encontrar un líder es lo que en mi opinión lastra a nuestra región (o civilización) para ser más gravitante en la escena mundial, pues los dos mayores candidatos naturales, México y Brasil, tienen problemas para tomar la antocha en esta versión de un destino manifiesto: el primero al estar tan cerca de EEUU (y tan lejos del Cielo, como dice el dicho), tiende a sentirse más norteamericano (al menos en las altas esferas) y gravitar alrededor de su poderoso vecino y por ende quedar más ligado a Occidente que el resto, y Brasil (el "país del Futuro" que siempre lo será) al tener un idioma único en la región, el portugués, se le dificulta la comunicación con los demás países, que hablan castellano.

Entonces, ¿qué -me dije-, eso es todo? ¿El futuro a Latinomérica sólo le depara ser mero apéndice o suburbio de Occidente? Claro, están también Argentina o Venezuela para liderar... ¿Argentina o Venezuela? Es obvio que los chavistas lo pensaron y por eso tanto interés en crear y liderar foros e iniciativas de integración regional independientes de EEUU y Europa, al menos mientras los petrodólares se los permitieron. De Argentina ni hablar, ya hacen bastante sobreviviendo.

Así que de lo más random termino tomando una imagen simple de América del Sur y lo intervengo para crear esto:


Más contexto no recuerdo, salvo que lo publiqué primero como comentario en una publicación ajena en el grupo de facebook de Peruball. Es una idea de un futuro. Pongo a Brazil como Imperio aparte, pues en ese tiempo Bolsonaro estaba de moda y consideré que para allí terminarían yendo. Eso aún lo creo en un 50%, pero de que siempre serían Brasil, eso sí que está fuera de discusión. En cuanto a los países de habla hispana del subcontinente... como se ve los junto en un solo Estado, una Federación. ¿Por qué juntarlos y porqué una federación?

Como indiqué, llegué a ello después de leer el libro de Huntington. Latinoamérica necesita un Estado central que cohesione a la civilización latinoamericana, y, reiterando, México está demasiado en el área de influencia de EEUU para que pueda ser él, y es lo mismo para todos los otros que están desde Panamá hacia el norte, el Caribe inclusive, que igual son demasiado pequeños y a tiro de misil. El Darien es algo más que una Selva impenetrable, es donde termina la particularidad sudamericana: un subcontinente muy rico en recursos naturales y culturas, y una geografía que lo hace tan inconquistable como EEUU o Rusia. Por ello, lo más obvio y posible es que ese liderazgo necesario dentro de la civilización latinoamericana lo tome uno de los países sudamericanos de habla castellana, con la alianza de Brasil, como lo es Canadá a EEUU en el norte. ¿Pero cuál? Y ese es el problema.

En Sudamérica tenemos 9 países que hablan castellano: Uruguay, Argentina, Chile, Paraguay, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia y Venezuela. Varios son lo suficientemente grandes para aspirar a Estado central en la región, pero el que el resto los secunde es lo más difícil. La envidia saldría a flote. Por ello la única forma sería que los nueve se integraran en una federación, donde cada país (o incluso provincia) tuviera amplia autonomía de los demás e incluso del gobierno central, pero con políticas comunes ante el resto del mundo, esperando que el resultado sea mayor que la suma de las partes.

Claro que decirlo y que se haga es un mundo de diferencia, y en realidad esta idea sólo es eso, una idea, que en esta vez sólo planteo, pues aún no lo desarrollo. Si lo hago será en mi otro blog, El Takana, algo más serio, pues entonces ya sería que lo tomo con más seriedad. Ahora queda como una promesa, una imagen.

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